
Hoy cuando he salido a las ocho de la mañana era todo un espectáculo. El cielo de azul oscuro-claro, definia perfectamente todas las formas. Los árboles de color negro con sus ramas desnudas, era como fantamas escoltando a alguien imaginario. Sus ramas se elevaban hacía el cielo como pidiendo protección, negras descarnadas, pero poéticas y bonitas.
La luna mora estaba en el cielo, perfecta, brillando, anunciándo el día, diciendonos adiós y dejando paso al sol.
Los edificios con tintes morados congeniaban con los árboles.
Era todo tranquilo, de colores pacificos, con una luz tenue pero clara y limpia anunciando frío. Algunas nubes blancas y desgarradas, peatones con cara de sueño y muy abrigados, pocos coches, niños empujandose de camino al colegio.
Me he tomado mi café en un barecito cerca de casa que sabe a gloria en esas horas tempranas, cada sorbo es un placer, mi cuerpo empieza a ponerse en marcha y es receptivo a todo.
El paseo hasta la oficina es tranquilo, rodeada de ese colorido que no molesta, que es acogedor, que me acompaña enseñandome todos los perfiles de todo lo que voy viendo. Se recortan tan bien con esta luz.
Los verdes se apagan, y solo emergen los colores oscuros o semi oscuros, en el horizonte una franja roja brillante, que puja por salir anuncia el sol.




























Carmen me alegra leerte
Carmen un placer tenerte otra vez en blogdetodos.
Jose Luis.
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