¿ Que es Blogdetodos.?

Internautas Televisión.

Aquí puedes escribir lo que quieras

Personas en línea

Otras personas visitando "blogdetodos."
Elizabeth Gutierrez Kafati
En estos momentos hay 17 personas visitando "blogdetodos."

Comentarios recientes

Últimos artículos

Contenidos más leídos

Lo más leído escrito desde el 05 junio 2009

  • Festividad de San Pedro y San Pablo
    . La solemnidad conjunta de San Pedro y San Pablo es la conmemoración del martirio en Roma de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de (Leer más) (644 visitas)
  • Amor eterno
    Cada día que pasa siento más tu partida Te fuiste de repente y te alejaste de mi vida Cada noche sueño que estoy en tus (Leer más) (148 visitas)
  • Festividad de San Juan Bautista
      La Noche de San Juan es una festividad muy antigua en la que se celebra la llegada del solsticio de verano en el hemisferio norte (Leer más) (146 visitas)
  • Corpus Christi
       Hoy jueves como acontecimiento excepcional, en Madrid celebramos la fiesta del Corpus Christi. Fiesta tradicional que me acuerdo que de pequeña celebrábamos anualmente, incluso me (Leer más) (104 visitas)
  • Leyenda de la Rosa de la Alhambra o el Paje y el Halcón
      Poco tiempo después de terminada la Reconquista fue la deliciosa ciudad de Granada la residencia habitual y favorita de los soberanos españoles, hasta que de (Leer más) (102 visitas)

RSS

Suscríbete a este Sitio


Otra Playa

Enviado por el 26/10/2008 a las 21:35

OTRA PLAYA

Esa mañana, caminando por la orilla había varias personas que miraban hacia el caserío y compartían un pensamiento similar:  cuando se recuerda la casa veraniega de la niñez, pareciera que sí se puede volver a esos colores, a los aromas, a los juegos… entonces, se puede volver a empezar. 

 

El agua llegaba sin fuerza y se devolvía igual.  Como los ojos de esos desconocidos, que evitaban mirarse. 

 

Estaba fresco, todos andaban de buzo.  Las mujeres, con el pelo tomado, ellos con gorros deportivos.  Iban con anteojos oscuros, a pesar que el sol aún no se asomaba. 

 

Sus miradas iban del mar al poblado playero que por esa fecha se agitaba con la llegada de los visitantes de fin de semana largo.  Cada par de ojos intentaba adentrarse a una casa distinta y así era como sus mentes retornaban a otros días, cuando sus necesidades eran menores, sus pieles eran más firmes y los misterios del futuro eran muchos más de los que sus mentes podían identificar.   Solían almorzar apurados, dormir muchas horas y pasarse otras tantas entre el mar, las paletas, las miradas furtivas, los planes nocturnos y largas duchas antes de salir a reventar la noche.  Los desilusionados se quedaban en la casa, junto a alguna madre o una abuela, pelando porotos o secando cuchillos y tenedores.  Y siempre había algunos que se quedaban escuchando música o simplemente con los ojos instalados en el techo. 

 

Y entonces, esa mañana de tantos años después, unos volvían a oler la olla humeante de un sabroso plato de granados, mientras alguna apretaba los párpados recordando un primer beso robado y otra mujer se volvía a encontrar con el galán del verano que le había tomado la mano, al tiempo que aquel que le lanzaba conchitas a un perro, se sonreía al recordar la envidia que causaba entre su grupo de amigos cuando jugaba paletas.

Sólo los pies de aquella colección de desconocidos parecían estar ahí, sintiendo el ritmo matinal de la marea.  Sus miradas, sus sonrisas, sus mentes divagaban en sentido contrario. 

 

Una de las mujeres se preguntaba por qué sólo recordaba cosas buenas, si desde hacía muchísimo tiempo sólo era capaz de vivir entre todo lo malo del ser un adulto maduro y responsable.  El hombre del perro intentaba dar con el orgullo con que su chica de entonces lo observaba mientras disfrutaban un paleteo, al tiempo que reflexionaba con amargura sobre como el desprecio mutuo entre él y su mujer se había instalado sin darse cuenta.  Y aquel que se había quedado en la sobremesa, sentía sus ojos humedecer al recordar a su ya fallecidas madre y abuela. 

 

Continuaban parados en la orilla, dando unos pasos hacia adelante y devolviéndose, siguiendo acompasadamente la dinámica marina.  Por la calle iban apuradas las mujeres que daban servicios de aseo y cocina.  No, ya no hay Rosita, ni Clara, ni Julia, ni María, ni la que fuera que los había visto crecer.  No había complicidad con aquellas mujeres que los consentían; hoy estaban las lugareñas que trabajaban despabiladas, por horas. Mientras el camión de la verdura iba adelantado a cargar, algunos perros merodeaban por los basureros públicos y circulaban algunos ciclistas premunidos de cascos, trajes y lentes especiales.  Las bicicletas enclenques y multicolores habían sido exiliadas por diseños ultramodernos y aerodinámicos. 

 

El viento y el sonido seco de una ola más vigorosa que las anteriores, los sacó de sus cavileos.  Sin saberlo, se sacaron los lentes casi al mismo tiempo, mirando al cielo, mojándose alguna mano, y por primera vez, intercambiando vistazos entre unos y otros.  Nadie sonrió, ninguno mantuvo el contacto visual más que por un par de segundos.

 

Recordar, estar aquí y saber que el futuro será más de lo mismo y menos del ayer.  El mar y su espuma, la fuerza de las corrientes, los golpes del agua contra las rocas, las aves revoloteando, el viento desplazando a las nubes.  Y por fin, el sol, majestuoso, que apremia y espanta.  Que suaviza las formas, que nos contagia de energía para seguir con la caminata, el trote y apurarse con algún encargo para el desayuno.

 

-         ¿Cómo estuvo el paseo?

-         Bien, bien… claro que no sé, como que ya no es lo mismo.

-         ¿Lo mismo, qué no es lo mismo?

-         Es como si fuera otra playa.

-         Ah…, eso, otra playa.

¿Era eso, que el balneario era otra cosa o eran ellos los que habían cambiado?, fue el pensamiento que los asaltó.  Pero no levantaron la mirada, no comentaron, no tomaron en cuenta la disquisición que los llenaba de vacío.  Así era más fácil sobrellevar el día a día, anestesiando no sólo al intelecto, sino que también el alma.

 

A la mañana siguiente, estaban de nuevo, los mismos, en igual disposición.  Eso sí, ahora sus ojos consultaban rasgos, vestimenta, en fin, cualquier pista de algo que los ayudara a clasificarse. 

- ¿Irá a salir el sol?- dijo ella.  El movimiento se detuvo.  El de las paletas de antaño, ladeó la cabeza y deslizó brevemente sus lentes oscuros, mirándola.  Aquella que con inquietud recordaba los primeros besos, se adentró hacia el mar, con algo de vergüenza ajena.  Y ese otro, el de mujeres y ollas, sonrió y dijo:  ¿Cómo saber, cierto?  Todo es tan impredecible, por estos lados, ¿no?

Ella sonrió, más tranquila y lo miró cálida.  La de la orilla se dio vuelta y sacándose también los anteojos agregó:  Sí, que ganas de poder saber siempre cómo va a amanecer.

-         Bueno, lo ideal sería saber cómo uno va a amanecer, ¿verdad?- dijo con una leve vibración en la voz el que de joven había sido más bien callado.  Se sacó la gorra y con la mano extendida le dijo a ella:

-         Hola, me llamo Tomás, Tomás Albano, mucho gusto.

-         Igual.  Yo soy Mónica.

-         Y yo me llamo Andrea.

En ese instante, el único que no había dicho nada y aparentaba no escuchar, levantó la vista y sin moverse, dijo:  ¿Andrea… Andrea Montalva, la hermana de la María Amelia?  La interpelada se sintió incómoda y le dijo que sí y antes de poder agregar algo más, él se le acercó, le dio un beso en la mejilla, le dijo que se llamaba Pedro Andrade, que si se acordaba de él cuando salía con su hermana…  Pero ella dejó de escucharlo y sintió un nudo acalambrado en el estómago…

-         Claro, sí me acuerdo de ti- se encontró diciendo, ajena a la interrupción que lo descolocó a él por un momento, el espacio exacto para provocar esos silencios raros.  Todos se miraron, sonrieron.

-         ¿Y cómo está, la Andrea, cómo está?

-         En realidad, no sé, no la veo hace un tiempo ya- dijo ella como si fuera lo más normal y agregó:  ¿y tú?

-         Bien, bien.

 

Callados de nuevo, sin saberlo, sus pensamientos los llevaron a buscar formas de volver a sus casas.  Mirar y no hacerlo, sonreír sin motivo, instalar los lentes y las gorras, comentar con una frase a medio camino.  A los cinco minutos del comentario del pronóstico del tiempo, cada uno iba de vuelta hacia sus respectivas casas.

 

La puerta, el umbral, los mismos olores, sonidos, palabras.  Normal, todo normal.  Y al encontrarse con la pareja, decir como al pasar:  ¿mañana vamos juntos a caminar?

 

 

A 1 de 1 persona le ha gustado este artículo.

Es lo que siempre he ...

Enviado por el 27/10/2008 a las 2:56
aa

Es lo que siempre he pensado: vivimos en un mundo aburrido. Todas las casas son iguales, todos los mares los mismos, todas las playas, todas las camisas, todos los caminos, todos los seres humanos, todos los perros, todas las piedras, todo es lo mismo. Las diferencias son solo de matices: tamaños, colores, estilos, colores de piel, composiciones quimicas... Quien dijo que lo unico constante es el cambio se equivoco.

Tu cuento expone y refleja magistralmente esta idea. Muy bien escrito, muy bien compuesto, muy agil, tratamiento certero.


¿Un mundo aburrido? ¿Sólo matices?

Enviado por MPdeCM el 28/10/2008 a las 23:33

No sé si estoy de acuerdo...  Yo no creo que todo sea igual, creo que el cambio es lo único constante, creo que nuestra capacidad de notar diferencias/cambios/matices es lo que hace que la vida evolucione, se mueva...y nosotros junto con ella.

Gracias por leer y comentar.
Macarena


Maca: no es cuestion de ...

Enviado por el 29/10/2008 a las 13:45
aa

Maca: no es cuestion de acuerdos o desacuerdos, es cuestion de estructura. El creador fue flojo en este aspecto. El famoso cambio se da permanentemente a nivel de matices: cambias el color de tu casa, el color de tu pelo, un amor por otro, una ciudad, un trabajo, cambian las estaciones... cambia, todo cambia como dice la cancion. Pero eso son matices dentro de la estructura.

¿Qué es estructura? Por ejemplo, si analizas las casas, ¡son todas iguales! Todas tienen el piso abajo y el techo arriba, las ventanas en las paredes, puerta de entrada, etc. Todas tienen un volumen.  Esa es estructura, y todo es monotamente igual en toda la naturaleza.

Si nos quedamos en los matices, percibimos el cambio. Si nos vamos a la estructura, veremos la inmutabilidad en acción. A nivel estructural, desaparece el tiempo y el espacio. A ese nivel analizó Einstein la naturaleza para llegar a deducir sus famosas leyes de la relatividad.


o.o!

Enviado por el 30/10/2008 a las 18:41
maurock!

-----------------

maurock!

 

qué poetas dios mío (y de todos, no soi un meskinoo!) ...

 

llegue aki desde el blog de makarena...a ella la leí hace poko y me enamoré de su poesía....

 

ahora llego akí...y acabo de descubrir que si se puede amar dos cosas a la vez y de la misma manera...

 

aunque tienes estilos diferentes....

 

se parecen en una cosa...

 

la universalidad de las palabras...y los pensamientos.. (y sumémosle pués, sentimientos)

 

...

 

 


Maurock

Enviado por MPdeCM el 31/10/2008 a las 17:13

La otra Macarena es bakán con las palabras (y te pido disculpas por usar bakán ya que eres estudiante de pedagogía en castellano... yo soy profesora de inglés, pero creo que en este caso aplica)... en fin, te agradezco la lectura y el comentario... es interesante tu análisis... visitaré tu reducto...

Saludos,

Macarena







Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS