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Quintay es una caleta de pescadores ubicada a 122 kilómetros de Santiago y a 47 kilómetros de Valparaíso. En este lugar se construyó la ballenera más importante de Chile por el año 1943. En su construcción participaron especialistas ingleses y alemanes. Mineros de la zona de los Andes fueron traídos especialmente para los trabajos de relleno del espacio de mar entre los islotes sobre los cuales se levantó la ballenera que operó a plena capacidad hasta 1967, fecha en que el Gobierno de Chile firmó el tratado que prohibió la caza de la ballena. En la ballenera de Quintay trabajaban entre 700 y 1000 personas durante todo el año. La caza se realizaba con barcos equipados con arpones impulsados por un cañón. En ese tiempo trabajaban hasta ocho embarcaciones de manera simultánea, los que podían cazar hasta dieciséis cetáceos diarios. Una vez clavado el arpón en el cuerpo de la ballena, explotaba una granada, que la mataba instantáneamente. A la presa muerta se le inyectaba aire a presión para que flotara. Luego eran remolcadas hasta el muelle de la planta para poder ser procesadas. La costa se veía a veces cubierta de ballenas muertas flotando, lo que provocaba un olor nauseabundo, característico de Quintay en ese entonces. En el siglo pasado grandes fortunas nacieron del comercio ballenero. Pero hoy en día, nada justifica que se continúe con esta sangrienta caza, ya que casi todos los productos que se extraen de la ballena pueden sustituirse. En la actualidad el lugar funciona como museo y se puede conocer pagando una entrada general de $500 pesos. Este lugar que lleva por nombre “Fundación Quintay”, tiene como objetivo la promoción, fomento y desarrollo de la pesquería sustentable, la protección, defensa, y recuperación del medio ambiente marino y se exhibe la historia de la caza de la ballena y de la ballenera. Exhibiciones fotográficas muestran la riqueza de especies marinas y la biodiversidad de la costa. Esta sala forma parte integral del Museo que incluye además las plataformas exteriores. Su programa de largo plazo es transformar esta instalación en un centro de promoción de una cultura de respeto al mar. La vista a la que se puede acceder conociendo este lugar es realmente conmovedora. Por otra parte, se encuentra una pequeña caleta de pescadores que le da ese aire pintoresco al lugar. Este sector se rodea también de campo, y de casas con características novedosas por sus construcciones de madera. Esta zona es ideal para realizar paseos, excursiones, tomar baños de mar, práctica de buceo, pesca y degustar en su caleta de los productos del mar. Su playa es de arena blanca y limpia, destacándose en sus alrededores abundante vegetación de bosques de pino y en ellas se pueden recibir clases de buceo ya que se ha desarrollado un hermoso ecosistema. A sus alrededores encontramos playas aptas para la pesca deportiva, como por ejemplo Tunquén, playa de 2 kilómetros de largo con un pequeño valle a sus espaldas por donde desemboca el estero Casa Blanca y cerrada por altos cerros en sus costados. Playa y Buceo Luego de un reponedor desayuno o almuerzo, el siguiente deber del visitante es dirigirse a las arenas blancas y limpias de la Playa Grande -que eso sí no es apta para el baño- ubicada frente al condominio Santa Augusta, que cautiva con sus alrededores llenos de abundante vegetación de bosques de pino y matorral nativos. Museo Si todavía no estás convencido de visita Quintay, te presentamos un atractivo imperdible: la antigua Planta Ballenera de la Sociedad Anónima Compañía Industrial, que funcionó hasta la década del 60’. Esta gran mole es ahora un museo que además alberga laboratorios de la Escuela de Ciencias del Mar de la Universidad Andrés Bello. Dentro de este paseo se destaca el muelle y la vista desde el faro, que domina los roqueríos.


























La verdad
como dices tu quintay, es casi un paraiso, yo voy amenudo desde los tiempos en que el camino era de tierra y costaba un poco mas llegar, eso lo hacia un lugar mas atractivo aun.
Mi panorama cada cierto tiempo es ir a almorzar a la caleta una rica paila marina y recorrer.
Muy bueno tu articulo sobre quintay.
Un abrazo
Octavio
Qué bueno que te gusto.....yo ...
Qué bueno que te gusto.....yo también voy desde hace muchos años, exactamente cuando nada estaba asfaltado. Hoy, hasta el camino a Playa Grande esta completamente asfaltado. Eso lo hace perder un poco la caracterpistica de pueblo, eso atraerá más a los turistas que por un lado es bueno y por otro lado es malo. Me encantaría que no perdiera ese encanto, pero a veces es inevitable.
Un abrazo
Viviana