ELEGIR
PARA
¿Somos los seres humanos, libres para elegir?
Podríamos decir que "no nacemos libres" sino que "nos hacemos
libres", en cuanto vamos construyendo espacios de autonomía.
Somos
libres o no, según la posibilidad de reconocer y trascender las ataduras que
nos limitan. La libertad es una potencialidad que podemos cultivar, descuidar,
o llegar a oprimir... en nosotros mismos y en otros.
La
libertad incluye aspectos dependientes, como pertenecer a una familia, a una
cultura, a una nación. El ser humano puede optar por desarraigarse de dichas
dependencias, o verse obligado a ello. Cada una de esas elecciones o
desvinculaciones tiene consecuencias psíquicas y sociales.
¿Cómo se ejerce la libertad?
Los seres humanos no tenemos una existencia
fijada de una vez para siempre, sino que podemos elegir, podemos participar
protagónicamente en el camino de nuestra vida. Esto nos permite obrar según
nuestras convicciones, hacernos responsables de nuestros objetivos, superar una
actividad realizada bajo el signo de la obligación. Producimos respuestas
libres cuando decidimos, ante un objeto, situación o relación que reviste
importancia, que significa un valor.
La respuesta libre está basada en el conocimiento: la decisión se hace sobre una
información concientemente asumida.
Disponer de información es importante en la preparación de nuestras opciones.
Supone una evaluación crítica respecto a los datos aportados por los medios y
por los distintos informantes. Es necesario analizar, interpretar, organizar la
información, descartar lo irrelevante y lo tendencioso, para movilizar mejor
las decisiones. Es importante buscar esclarecimiento, acompañarse de espacios
de reflexión, y si es necesario, solicitar ayuda, cuando se trata de efectuar
algunas elecciones importantes.
Pensar con otros, pero no que otros piensen por nosotros. Es necesario asumir
los riesgos del ejercicio de la libertad.
El problema consiste en vincular esta libertad individual con la solidaridad
hacia nuestros semejantes, hacia el medio ambiente y hacia el futuro de la vida
en nuestro manipulado planeta, reconociendo y respetando la diversidad y la
complejidad.
La
libertad es primero una LIBERTAD DE, una mínima libertad con respecto a
limitaciones y opresiones, que nos garantice poder manifestar nuestras
preferencias, poder elegir entre diversas alternativas. Este es el primer paso
indispensable para ejercer la libertad, segundo momento de la libertad,
Hay
también un "tener que hacerlo", o "no poder dejar de
hacerlo": las compulsiones, las adicciones, los vínculos codependientes
que no pueden modificarse o dejarse. Son distintos aspectos de una libertad
cercenada.
Para una convivencia
pacífica es necesario que existan límites a la libertad cuando puede molestar o
dañar a otros y al entorno: "nuestra libertad termina donde se inician los
derechos de nuestros semejantes", nos dice una conocida máxima.
Ser
libre es llegar a serlo, es tomar conciencia y liberarse de los
condicionamientos que nos invalidan, de la tiranía de los impulsos, que la
educación nos prepara a canalizar socialmente mediante el autocontrol y la
tolerancia.
Es
importante tomar conciencia que nuestras decisiones producen cambios, así como
podemos influir en los acontecimientos y configurar nuevas realidades con la
fuerza de nuestras expectativas, con nuestra cuota de confianza y esperanza.
Las
decisiones que realizamos suponen un margen de creatividad, una novedad con lo
anterior, afrontar compromisos y riesgos que fundan nuevos acontecimientos en
nuestra vida y en la de quienes nos rodean.
El
ejercicio responsable de la libertad personal recorre una amplia gama de
elecciones significativas, realizadas durante todo el transcurso de la vida,
desde que al sujeto le es posible la reflexión.
Las elecciones significativas, no involucran solamente estudios o
trabajos. Los adolescentes y los adultos, afrontan otras decisiones muy
importantes: elección de amistades; opción por valores, por estilos de vida;
orientaciones religiosas, ideológicas, políticas; cuidado de la salud;
participación voluntaria en organizaciones no gubernamentales, políticas, religiosas,
elección de pareja, de paternidad y maternidad responsables.
Aprender a formar un pensamiento crítico, a desarrollar la creatividad, a
elegir, deberían ser importantes objetivos de la educación en todos sus
niveles.
Toda
decisión requiere abandonar o postergar otras posibilidades, con el
correspondiente desprendimiento y el riesgo que eso implica.
Con
frecuencia queremos cosas contradictorias o conflictivas entre las que tendremos
que establecer prioridades, escuchando la voz de nuestro querer más profundo,
que da sentido a nuestra vida.
Aprender a ser libres requiere una cuota de disciplina, para aprender las
reglas del conocimiento sistemático, las reglas de la convivencia, y la misma
autonomía.
Además de la libertad de... y la libertad para... existe
Hay temor a equivocarse, a fracasar, a sentirse atrapado en la decisión
tomada.
Temor a afrontar
los esfuerzos y riesgos que implica decidirse.
Temor a claudicar los sueños, miedo a las rutinas despersonalizadotas. Miedo a
asumirse, a hacerse cargo de sí mismos, a responder a la vida, a las
expectativas propias.
Por eso tantos demandan ayuda para elegir. Para darse tiempo y lugar para pensar sobre ellos y ellas, para sacudir los estereotipos, para reconocerse libres, o llamados a serlo.
Para animarse a elegir.
Para atreverse a soñar en
su futuro.
La libertad de, la libertad
para, la libertad con..., son la vigencia de un sueño de alto valor durante toda la vida.
DRA.
MARINA MÜLLER



























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