El nacimiento de Pamplona:
El nacimiento de Pamplona como ciudad tuvo lugar en el año 74 o 75 antes de Cristo, cuando fue fundada por el general romano Pompeyo, que le dio el nombre de Pompaelo. Esta fundación tuvo lugar sobre un poblado indígena vascón que ya existía, pero de éste no sabemos apenas nada, pues de él los arqueólogos sólo han encontrado algunas cerámicas y poco más.
La ciudad romana:
En época romana, Pompaelo (la ciudad de Pompeyo) era una ciudad importante y grande. Estaba situada donde hoy está la zona de
La alta edad media:
Pero el imperio romano cayó, y en los siguientes siglos Pamplona perdió su esplendor, convirtiéndose en un pequeño poblado de agricultores situado en torno a una iglesia (la que más tarde se convertirá en Catedral). Aquí nació en el siglo IX el Reino de Navarra, con el nombre de Reino de Pamplona.
Los burgos:
El acontecimiento más importante de
Aunque se quedaron a vivir en Pamplona, no se mezclaron con la gente de aquí, sino que se instalaron junto a la ciudad en dos burgos diferenciados: El Burgo de San Cernin y
Así, Pamplona estuvo dividida en tres poblaciones:
Las tres estaban separadas entre sí por murallas, pues eran enemigas unas de otras. Durante
La unidad de Pamplona:
En 1423 el rey navarro Carlos III unió los tres burgos, convirtiendo a Pamplona en una única ciudad. Puso una única casa consistorial (situada entre los tres burgos; donde está la actual casa consistorial) e inventó el escudo de Pamplona (que es el que hoy tenemos; el del león). Desaparecieron los enfrentamientos entre los tres burgos, y las murallas que les dividían también fueron desapareciendo, manteniéndose sólo las que rodeaban la ciudad.
Bajo el poder de Castilla:
En el siglo XVI (concretamente en 1512) el Reino de Navarra perdió su independencia, al ser conquistado por Castilla.
En los siguientes siglos, Pamplona fue una ciudad muy importante para el ejército de España, pues se encontraba cerca de Francia y, si los franceses querían conquistar España, tendrían que pasar por Pamplona ("Pamplona es la llave de las Españas" decían). Por eso, en el siglo XVI construyeron alrededor de Pamplona unas murallas modernas (las que hoy vemos) y una Ciudadela, preparadas para aguantar ataques de artillería.
La vida dentro de las murallas:
En los siglos siguientes Pamplona siguió estando rodeada por murallas, y dentro de las murallas seguía transcurriendo su vida.
En el siglo XVIII surgió un problema: el número de habitantes iba aumentando pero la ciudad no podía aumentar de tamaño porque estaba totalmente rodeada de murallas y el Ejército español no permitía construir fuera de éstas. En consecuencia, la ciudad empezó a crecer hacia arriba: las casas, que hasta entonces eran bajas, fueron ampliándose añadiéndoseles pisos en altura (éstas son las casas que hoy tenemos en el casco antiguo).
En el siglo XIX el problema se agravó: a pesar del crecimiento de las casas, no había suficiente sitio para vivir. Las condiciones de vida fueron empeorando y aparecieron problemas de salud.
Estaba claro que la única solución era derribar las murallas para ensanchar la ciudad. Por eso, el Ayuntamiento pidió muchas veces al Ejército español el derribo de las murallas, pero el ejército se negaba a ello.


























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