
En forma muy resumida, esta fábula de la mitología griega narra la tragedia de Sísifo, quien fue condenado por los Dioses a perder la vista y a un castigo de por vida: debe subir, con las manos y la cabeza, un peñasco enorme por la abrupta pendiente de una montaña, cuya cumbre no ha de alcanzar jamás. En otras palabras, está obligado a empujar perpetuamente esa enorme piedra cuesta arriba, a sabiendas de que antes de que alcance la cima, ésta siempre rodará hacia el valle y deberá volver a empezar todo de nuevo desde el principio.
Como Homero no especifica el motivo por el cual Sísifo fue castigado, se han elaborado diversas teorías interpretativas, entre ellas, que desafió a Júpiter a cambio de agua para su pueblo o que su osadía consistió en revelarles a los mortales los designios de los Dioses, lo cual obviamente evoca al sacrificio de Prometeo. Pero, estas posibles acciones de nuestro héroe se debieron a una especie de generosidad auto-destructiva o reflejan que simplemente no les tenía ni respeto ni miedo a los Dioses?.
Lo que sí se sabe es que Sísifo tenía fama de ser el más astuto de los hombres, así como el más sabio y el más prudente, según Homero. Algunos suponen que fueron estas cualidades las que hicieron enfadar a los habitantes del Olimpo, aunque especialmente enojosa debe haber sido su extraordinaria astucia, ya que le permitió escapar de los Infiernos. Gracias a su inteligencia logró engañar al dios de la Muerte, encadenándolo y paralizando su accionar, por lo que Plutón tuvo que enviar al dios de la guerra para liberarlo (la guerra deja en libertad de acción a la muerte?). Pareciera que son varios los delitos punibles de este mortal.
A la edad de 25 años, Camus reinterpreta el mito de Sísifo. El que este haya preferido la bendición del agua a los rayos celestes, lo transformaría en el héroe de lo absurdo, sumido en una sensibilidad absurda. Aquel que vive perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida, cuando todo el Ser está dedicado a no acabar nada. Siendo el mundo tan fútil, Camus se pregunta, ¿qué alternativa hay al suicidio?. Pero la mayor tragedia del hombre absurdo radica en la conciencia, en conocer cabalmente su condición miserable.

Sin embargo, según la tesis de Camus, el mismo hecho de saber que nunca lo logrará, el no tener esperanzas, lleva a Sísifo a sentir que su destino le pertenece y ahora, sin amo, experimenta la sensación de libertad durante aquellos períodos en que ha terminado de empujar el peñasco y aún no comienza a subirlo de nuevo, con lo que el descenso puede hacerse con alegría. Es decir, justamente la clarividencia que debía constituir su tormento, consuma al mismo tiempo su victoria. Camus termina su ensayo con la frase "hay que imaginarse a Sísifo dichoso", aparentemente salvándolo de su destino suicida.
Anteriormente, el castigo consistente en tener que realizar eternamente un trabajo inútil e inalcanzable, había sido entendido como la simbolización de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría. No obstante, para Camus representa más bien la metáfora del esfuerzo inútil e incesante del ser humano moderno que consume su vida en fábricas y oficinas sórdidas y deshumanizadas, haciéndolo sentir que su destino es estéril y fútil. En otras palabras, es filósofo existencialista cuestiona el valor de la vida y plantea la opción del suicidio.
El suplicio de estar condenado a realizar un trabajo repetitivo que se sabe inútil y sin ninguna esperanza de escapatoria, simboliza una de las mayores angustias existenciales contemporáneas inmersas profundamente en el inconsciente. Así, la fábula de Sísifo puede relacionarse, por un lado, con fenómenos tan actuales como los trabajos rutinarios representados tan bien por Chaplin en Tiempos Modernos; los pseudo trabajos del PEM para paliar la cesantía (la famosa pirca del ICTUS); las labores inacabables de una dueña de casa o de una nana; la frustración, la incertidumbre, la problemática de la auto-estima y del sentido de vida. Pero, también, se puede relacionar con darle al pueblo pan y circo (el que hoy podría ser la TV y la farándula), así como con no darle tanta educación, para que no sufra al percatarse de lo absurdo de su vida.
Por otro lado, algunas de las conclusiones de Camus permitirían darle otra vuelta de tuerca a este mito. Aplicado como metáfora de la vida, aunque nuestras vidas como humanos sean insignificantes, nosotros mismos podemos crearle un valor, teniendo presente que el esfuerzo mismo para llegar a la cima basta para llenar el corazón de un hombre y que, paradojalmente, la dicha aparece cuando se toma conciencia de todo ello.
Entonces, si pretender llegar con la roca a la cima simbolizaran las expectativas, será que la alegría de Sísifo provino de haber cambiado su perspectiva? Hubo en él un cambio de actitud que mejoró su calidad de vida y su estado anímico? Consiguió creer más en su mundo interno que en el externo? Pasaron a ser sus propias expectativas más relevantes que las provenientes del exterior?. Le encontró un sentido a su vida, independiente de los logros y de las comparaciones?. Logró experienciar la vida como un proceso evolutivo sin fin donde son más interesantes las preguntas que las respuestas? Donde se puede gozar del camino, incluso del ascendente, aunque no se completen totalmente las metas ni se llegue nunca a certezas absolutas?
Podrán ayudar al cambio de perspectiva y de expectativas algunas de las siguientes ideas?: Camus sugiere que en un castigo (esfuerzo) se puede encontrar dicha; Sartre que estamos condenados a ser libres; Machado que se hace camino al andar; Ellis que existen demasiadas expectativas irracionales; Maslow recalca la importancia de la realización; Frankl la del sentido de vida; el budismo la del no-apego, especialmente al ego; Einstein la relatividad de la percepción; Eisenberg la incertidumbre; Maturana y Varela la imposibilidad biológica de percibir la realidad tal cual es; la termodinámica la entropía; la física cuántica que no hay nada absoluto, que existen mundos paralelos (los multiversos del paradigma de la complejidad de Maturana); y, la neurociencia, la neuroplasticidad de nuestro cerebro.
Será que Sísifo escuchó algunas de esas ideas y le hicieron sentido, cambiando las metas supuestamente necesarias para poder llegar a ser feliz? Será que aprendió a esforzarse - con alegría - tras otras ilusiones u utopías paradojalmente más racionales?.
























El mito y el agobio por las metas que suben y suben
Gracias por este post, lo use para escribir este otro para el agobio de las metas que se vive en las organizaciones con gran resignación-----------------
Raúl Herrera L
Agradecida
Gracias Raúl por haberle sacado tan buen partido a mi post.
Saludos
Ale